Modelismo

YA VIENEN LOS REYES: LAS MARAVILLOSAS PORTADAS Y CAJAS DE PAYA

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A Raimundo Payá (RAI) y todos los aficionados que conservamos a un niño dentro.

Ya he comentado en anteriores escritos mi fascinación por la casa Payá y en especial sus trenes que marcaron mi infancia al igual que la de otros muchos niños en su día, después aficionados.

Resulta curiosa la influencia que los dibujos de las portadas han ejercido en mí, hasta el punto de a veces comprar una caja por este dibujo que considero que, en una determinada etapa de su vida, llegaron a tener una gran categoría pudiendo compararlos a los grandes carteles publicitarios e incluso de contenido político dada su gran fuerza y expresión.

El fantástico anagrama de PAYÁ (una locomotora haciendo humo) sobre una maleta es el inicio de un fantático viaje al mundo de la ilusión

Un poco de historia. Breve introducción al cartelismo.

El cartel siempre ha sido un excelente medio de comunicación. Expuesto en una valla o un muro para ser visto durante unos días, su vida en el exterior es relativamente corta, aunque el cartel sigue siendo un recuerdo y documento de lo que anunciaba incluso pasados varios años. Un cartel es como una estructura bidimensional que, en soporte de papel, aúna los elementos gráficos sintetizados de una idea que se pretende transmitir al público.

Los orígenes del cartelismo se remontan al siglo XIX, desarrollando su esplendor en el siglo XX, durante el cual los carteles llegaron a ser verdaderas obras de arte.

La imagen como medio de comunicación fue utilizada desde muy antiguo en la expresividad valenciana estrechamente relacionada con el espíritu mediterráneo.

De esta forma, surgieron carteles de altísimo nivel artístico creados por los mejores artistas valencianos de la década de los años veinte y después, durante los años treinta del siglo XX. Al principio eran carteles que parecían cuadros pero pronto asimilaron el lenguaje de síntesis publicitaria, gracias a que en Valencia hubo artistas con muy buena formación artística.

Los carteles valencianos de entre finales del siglo XIX y principios del XX eran muy pictóricos porque el arte del cartel se consideraba todavía una modalidad de pintura de caballete. En los años veinte, gracias a las influencias del art déco la imagen se simplificó y sintetizó.

En Valencia durante las dos décadas de entreguerras se crearon diferentes tipos de carteles según los distintos temas, así carteles comerciales, de fiestas, de fútbol, circenses, o cinematográficos, convivían con otros de prevención sanitaria, de temática social, etc.
Los carteles de fiestas se caracterizaban por una mayor libertad y poética en comparación con los carteles comerciales, porque no vendían productos sino prestigio y emotividad.

La sensación de felicidad, admiración y asombro que irradia la miradada de esta niña y niño ante un Tren, no creo que se pueda encontrar en ningún juguete actual

Los estilos

En los carteles valencianos de esta época se reflejaron todos los estilos de arte europeos en especial el art déco o el constructivismo. Quizás en los carteles de fiestas valencianas hasta los años treinta no se habían incorporado los estilos más vanguardistas, porque esta temática se trabajaba más bien de forma tradicional por ser temas cercanos al pueblo.

El cartelismo fue, sin duda, una de las pocas actividades plásticas que gozó de gran popularidad por parte de los cartelistas valencianos durante los años de la guerra civil, donde llegaría a su máximo esplendor, lo cual no es de extrañar si se tiene en cuenta que la mayoría ellos habían logrado gran experiencia en el terreno de las artes gráficas y en la publicidad comercial con anterioridad al inicio de la sublevación militar.

La singularidad del cartelismo aparece como un fenómeno autóctono que tuvo sus orígenes a principio de siglo cuando se crearon en Valencia las primeras litografías especializadas principalmente en la realización de carteles comerciales y taurinos.

La mayor parte de los artistas plásticos valencianos, incluso los escultores, se entregaron a la actividad cartelística porque era una forma cómoda y sencilla de ganar algún dinero a través de los encargos directos de empresas comerciales o publicitarias.

Las portadas de Payá. Un verdadero cartel

Es pues dentro de esta escuela valenciana o mediterránea donde se encuadran los autores de los carteles publicitarios de las cajas de trenes de Payá, recogiendo todo el cromatismo de la paleta, y representando una serie de situaciones ideales, consiguiendo de esta forma transmitir toda la fuerza de un producto, el Tren, para su venta.

Qué niño no se quedaba extasiado ante una de estas idílicas estampas, que recogían todo un mundo de felicidad sin par? Por si llegaba a faltar algo tenían algunas de estas portadas, hasta un perrito. Pero no siempre estos carteles, reclamos publicitarios en el fondo fueron así.

En una primera época, las cajas de trenes de nuestra querida casa Payá, son de un color azul, gris o similar formando aguas. Únicamente por el contenido y las referencias exteriores sabemos su origen.(01)

El primer diseño, a mi entender, que considero genial, es el que basado en un circuito ideal en el que se representaban todos los productos de la casa, se utiliza como portada de toda la producción de trenes de escala O, aunque con el tiempo no será raro verla incluso con productos de la escala S y HO (Payá se estuvo reinventado así misma durante mucho tiempo) (02, 02 bis y 02 2/bis)

Pero las cromo litografías o litografías que a mi entender marcaron toda una época, y que se inscriben dentro del concepto cartel de la escuela valenciana, son las realizadas a mediados de los años 50 sobre las cajas de color amarillo anaranjado que, podemos, al igual que las citadas láminas considerar un sello exclusivo de la casa Payá.
En un principio sustituyeron a las iniciales cajas monocromáticas de la escala O, al incorporar el color y las portadas que se describen en este trabajo.

La escala S utilizó en un principio el color rojo en sus cajas, en un primer intento de diferenciación de producto, incorporando también estas maravillosas litografías. Aunque no resulta raro encontrar cajas de esta escala de diferentes colores.

De esta época son una serie de láminas altamente coloristas que reproducen o presentan una imagen idílica del juego. Es de destacar la presencia de niños y niñas en un juego y juguete común, en una época en la que existían unos juguetes marcadamente masculinos y de uso exclusivo para este género, al igual que unos juguetes femeninos exclusivos para niñas y no eran intercambiables. Pudiendo intuir en la actualidad a la vista de estas portadas que el juguete no tenía un único destinatario, siendo una postura ante el juego y el juguete adelantada para su época a mi entender.

También pudiera ser que se tratara publicitar el juego en familia según la frase de D. Pascual Payá Lloret: «El adulto que no juega pierde para siempre el niño que vivía en él» (03)

Payá incorpora pues a las niñas al juego en una época en la cual no esto no solía ser muy habitual en las publicidades de la época, tanto nacionales como extranjeras, e incluso un perrito, que junto con representaciones de los productos que se venden (no exactas) conforman todo un mundo colorista de ilusión de cara al futuro feliz poseedor.

Son pues unas magníficas portadas dentro del más puro estilo del cartelismo valenciano y que durante mucho tiempo inundarán, especialmente por la época de Reyes, los escaparates de muchos de nuestros comercios. Desde tiendas de juguetes propiamente dichas, hasta grandes almacenes, pasando por colmados, zapaterías, ferreterías, etc., donde al llegar estas fechas se vendían junto con sus productos los tan deseados trenes eléctricos. (IMG 04, IMG 05, IMG 06, IMG 06 bis, 06 2/bis; 07, 08, 09)

La llegada del HO a mediados los años 50, (exactamente en los meses de junio y julio de 1958 en la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid) se hace con unas caja del mismo color amarillo que para la escala O, incorporando también a unos niños en el mismo estilo de cartel citado.(010, 011 y 011 bis)

Este tipo de caja no se mantendrá mucho tiempo, y así hará aparición una de las cajas, que no es sino una gran portada, del mismo estilo, en la que se reproducen dos de los elementos básicos de esta escala, la locomotora 121 (un modelo indeterminado) que puede ser cualquier modelo que la imaginación adopte, y el TAF tren emblemático y por aquellos años en todo su esplendor. Como siempre el autor se inspirará en la realidad para terminar dando su particular versión. Estas cajas tenían además una hosatura de madera que les confería una gran solidez. (012 y IMG 012)

Los nuevos tiempos no perdonan, y aparecen unas cajas con portada de color azul (IMG 013) donde aún se nota la influencia del cartel valenciano, los trenes y el paisaje así lo atestiguan, pero la figura del niño es mucho más moderna que la que aparecía en las anteriores cajas.

Foto Cartel juguetes

Le seguirán a finales de los años 60 del pasado siglo unas cajas en las que se incorpora la cara omnipresente del niño, y una imagen de la locomotora o tren que no siempre coincide con el tren que se encuentra en su interior. Hoy esto sería una practica sancionada por la ley, pero en aquellos tiempos era de lo más normal del mundo, y se compraba el tren que había en su interior aunque a veces no coincidía con la portada de la caja.

De todas formas los niños de entonces no teníamos la pretensión de que lo exterior fuera idéntico a lo interior, pues a aquel que le regalaban un tren era el más feliz poseedor de un bien impensable para la mayoría, e inalcanzable si además era eléctrico. Por lo que como he dicho la coincidencia tenía poco valor. A este respecto me ocurrió una cosa curiosa. Cuando mi hijo pequeño contaba con unos 8 0 9 años le deje una caja con uno de estos trenes mecánicos para jugar. Con independencia de que nunca he visto a un niño jugar tanto con uno de estos sencillos trenes, cuando lo vio, lo primero que me dijo fue: Papa lo de la portada no es igual que lo de dentro. Evidente signo de que los niños de ahora no son tan ingenuos como lo fuimos nosotros.

A mediados de los años 60 del pasado siglo, Payá presentó unas magníficas cajas de color azul y rojo donde se recoge la cara del niño del cartel pero aparece también una foto del modelo real de un tren, aunque a veces dicho modelo no coincida con el del interior.

Posiblemente, y dentro de un intento de abaratamiento de costes aparecen unas portadas en las que se practica un «collage» formado por fotos reales de niños, y fotos reales de trenes de Renfe. Así aparecen fotos de la 242 Samper de Calanda, una 1400 y un Ganz. En otras aparece un Jefe de estación y en segundo término una foto de una 1400 (014 y 014/bis).

Ya casi al final de sus días, aparecen toda una serie de cajas de trenes con unas portadas que si se presentaban como rompedoras y modernas, no creo que el resultado comercial fuera el adecuado. Así, nos presentan una evocación ferroviaria (rueda / biela) incorporando dentro de una de las manguetas una imagen de una locomotora real (015).

Otra portada de dudoso gusto es la formada por una vista frontal de una 1400. Payá siempre copio sobre todo en sus trenes de HO de los modelos de Renfe, pero incorporando pequeñas pinceladas o toques para que siendo una copia del original no lo fuera. Así para un conocedor de la zona resulta evidente que esta portada esta claramente inspirada en Valencia Término. La presencia de la locomotora 1400 (estaban afectas a este depósito), la presencia de la señal cuadrada a su derecha en un segundo plano, exclusivas de Valencia, y la pasarela superior que el cartelista ha transformado en un puente por el que circula no se sabe que corresponde claramente a esta ciudad. (016)

Otras veces la situación geográfica sencillamente no existe, y en cuento al tipo de locomotora que ha servido de motivo de inspiración resulta difícil de averiguar. Así si en la foto (017) podemos pensar que es una Mikado evidentemente, por el contrario no lo podemos asegurar en la foto (018) donde puede ser desde una Mikado a cualquier máquina de aletas. No obstante ambos carteles resultan muy pobres desde el punto de vista cromático, pues utilizan un máximo de cuatro tintas si se tiene en cuenta la presencia del blanco del papel y el negro. (018 bis)

Es normal que durante una etapa de producción tan larga como la que tuvo nuestra casa Payá aparecieran cajas con portadas que tuvieron una difusión reducida. Así esta portada (019) nos muestra en su parte inferior un automotor ABJ-4 en vista de 3/4 al que el autor siguiendo el estilo de la marca ha incorporado sus propios detalles. Una vez más el autor se inspira en la realidad para hacer una adaptación artística. Corresponde esta portada a un raro producto de la casa Payá. Se trata de una especie de pequeño diorama donde convive un circuito para coches, y un circuito férreo. Este tiene la peculiaridad de que la locomotora se alimenta por medio de dos pilas de 1’5 volts. Montadas sobre un vagón descubierto del cual salen unos contactos que van a la locomotora.

Otra portada claramente influenciada por el Congreso de Ferrocarriles del año 1952, es la de esta imagen (020) la cual la podemos encontrar en uno de los tres sellos de una serie de correos conmemorativa editada con tal motivo.

Como he comentado, Payá se estuvo reinventando una y otra vez. Así la portada (021) es la original que aparece pegada sobre una de las cajas de color amarillo anaranjado. Ello no sería óbice para que con el paso del tiempo se volviera a pegar sobre una caja de cartón con diferente fondo, en este caso una serie de juguetes diversos, estamos ante una clara reutilización del material.

Un cartel o portada que se sale de la norma habitual sería el siguiente (IMG022). Aquí en lugar de recurrir al habitual cartel colorista se ha recurrido a una fotografía en la que dos niños aparecen manejando toda una gran instalación de trenes de Payá, en la que se recogen, como si de un catálogo se tratara gran cantidad de referencias de la marca.

Esta otra portada es también un claro ejemplo de la inspiración del autor de la misma. El vehículo que aparece en la misma, nos recuerda en un primer momento a un automotor TAF, aunque una observación más detallada nos lleva a la conclusión de que ello no es así y que estamos ante un automotor, de los muchos que tuvo Renfe, pero sin ser ninguno de ellos (IMG 023)

Finalmente y ya realizado por la Coop. Payá, tenemos esta portada de un «blister» en el que se anuncia la construcción en Kit de una locomotora. Es a mi entender una creación poco o nada atractiva en la que no destaca ni el motivo, ni los colores utilizados en su realización, siendo una portada muy oscura sin ningún interés comercial.(024)

Terminaremos citando las cajas simil piel de color marrón oscuro que con el anagrama de Payá en color azul, rojo y oro contenían los mejores trenes y que fueron durante muchos años el producto estrella de la casa.( Maletin Payá, PAYÁ)

Y si bien otras marcas también recurrieron al uso del cartel en las portadas de las cajas de sus trenes, ninguna pudo llegar a la altura de su diseño, color, composición y concepto como las de la casa Payá.

CONCLUSIÓN

Las anteriores líneas y sus imágenes no son, sino, un cariñoso recuerdo a una marca mítica en el mundo del juguete, y en especial el de los TRENES.

Hemos visto como de unas primeras cajas con unos dibujos en tonos marrones o azulados y formando aguas, la empresa realizó un diseño que, a su propia vez, era una muestra de todo su catálogo, aunando de esta forma el diseño con la parte comercial o de promoción de un producto, mostrando todo lo que el fabuloso mundo del tren podía llegar a abarcar.
Uno se imagina al niño (afortunado, pues era un producto caro) pidiendo a su progenitor tal o cual vagón, locomotora, farola o estación con la que llenar su mundo imaginario y disfrutar de él.

Con la llegada de los años 50 el cartelismo, y su aplicación al mundo del juguete como herramienta promocional explota en todo su esplendor y grandeza. Y si bien muchas empresas hicieron uso de él ningunos como los de Payà, a mi entender lograron superarlos.

El color y la luminosidad están presentes en toda la obra cartelística de las cajas amarillo ocre de los trenes, incorporando como ya se ha dicho con anterioridad a la niña en un rol que no se adaptaba a los cánones de la época, en los que las diferencias sexistas en los juegos eran altamente marcadas.

A finales de los años 60 y primeros de los 70 aparece una nueva imagen (las cajas azules y rojas) que incorporan una imagen ferroviaria (locomotora) y una imagen (dibujo) de un niño, reminiscencia de las antiguas portadas.

Payá acusa ya serios indicios de que su producción a finales de los 70 no cumple con las expectativas de ventas. Es en estos años 80 y hasta el final que aparecen una serie de cajas con portadas con un estilo que intenta ser moderno, pero que realmente resulta indiferente y que nada tiene que ver con las realizaciones hechas hasta el momento. Es como un intento de borrar el pasado y tratar de comenzar de nuevo. Y si bien se intenta en el ámbito de publicidad en las cajas, no es lo mismo con el interior de las mismas donde se reproducen los mismos trenes que antes, e incluso con menor calidad.

Aparecen los “collages” recuperando los antiguos dibujos de los años 60, las portadas iniciales que se han descrito anteriormente, y que se mezclan entre ellos aprovechando todo lo aprovechable, en busca de economías.

Finalmente la llegada de la Cooperativa tratara de impulsar la venta de trenes con reediciones del material antiguo, (Payá es una caso curioso, pues llegó a conservar toda la matricería original a diferencia de otras marcas. Ello fue así como consecuencia de la especial situación política de España, con la falta de materiales para poder confeccionar nuevos moldes, haciendo que se reutilizaran una y otra vez) que si bien es un éxito en sus comienzos, la vuelta a la utilización de materiales de insuficiente calidad (calamina) hace que vuelvan a aparecer los mismos problemas que existieron en su día con este material. Quien esto escribe es un sufridor de dicha actuación, pues a dos de las piezas adquiridas en estos años se les ha tenido que eliminar toda la topera para evitar daños mayores.Siendo posiblemente la peor época en cuanto a diseño de los trenes.

No obstante como admirador entusiasta de la marca, han quedado para el recuerdo sus magníficas cajas amarillas con sus espectaculares portadas que, son todo un símbolo en el mundo del cartel publicitario comercial.

Foto Portada final

Denia l’hivern de 2011

 

EL MARAVILLOSO INTERIOR DE LAS CAJAS

TRENES MECANICOS ESCALA O

TRENES ELECTRICOS ESCALA 0

TRENES ELECTRICOS ESCALA S

TRENES MECANICOS ESCALA H0

TRENES ELECTRICOS A PILAS ESCALA H0

TRENES ELECTRICOS ESCALA H0

ALGUNAS NOTAS TECNICAS

 

Agradecería cualquier información relativa al tema del sistema de cambio de marchas por sonido

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