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Historia y Modelismo Ferroviario

EL ALUMBRADO DE GAS EN LOS COCHES DE VIAJEROS

Publicado: 04/03/2012 por Vicent Ferrer; archivado en: Historia, Modelismo

EL ALUMBRADO DE GAS EN LOS COCHES DE VIAJEROS

EL ALUMBRADO DE GAS EN LOS COCHES DE VIAJEROS.

A mi amigo Juan Carlos Talavera

Resulta sabido que las compañías ferroviarias en su largo devenir histórico fueron aplicando todas aquellas novedades que la técnica del momento ofrecía.
Ejemplos de lo citado existen en gran número, siendo uno de los que revolucionó al ferrocarril la electricidad en todos sus aspectos, teniendo una gran aplicación entre otras, en el alumbrado de los coches de viajeros, eliminando el peligro de incendio que se daba por el uso de sistemas de llama viva en caso de accidente.
De entre los muchos sistemas de iluminación utilizados en sus albores cabe citar las bujías o velas, el aceite, el petróleo y el alumbrado de gas o también llamado de acetileno.
Resulta evidente que desde un punto de vista modelístico no tiene mayor importancia el tipo de iluminación de nuestros modelos, pues estos están debidamente iluminados por la energía eléctrica, pero el sistema de iluminación por gas o acetileno que utilizaron muchas de las compañías, así como la propia Renfe, resulta tener interés para aquel modelista que sienta curiosidad o inquietud cuando menos por conocer esta particularidad.
El punto de interés modelístico es doble. Por una parte existían toda una serie de instalaciones (edificaciones) dedicadas a la compresión y distribución del gas que podemos tratar de reproducir en nuestra maqueta. Por otra parte, la más interesante posiblemente para el modelista, era que existía toda una flota de vagones especiales para su distribución, así como la existencia o colocación de unos depósitos, normalmente en el techo (también en la parte inferior aunque se abandonó por el peligro que suponía esta ubicación) del coche desde el que se distribuía el gas en el vehículo.
Coche Norte Cfhv-1712 (foto Col. Josep Miquel)

Las Instalaciones
Para la perfecta utilización del gas, se precisaba comprimirlo. Para ello se tomaba el gas ordinario del alumbrado que lo conducía a un gasómetro regulador, del cual pasaba a un secador y de aquí directamente a los compresores.

Esquema de una instalacion compresora de gas de la Cía. del Nort

Estos compresores eran unas bombas horizontales provistas de un aparato refrigerante, movidas por un motor eléctrico.
De esta bomba pasaba el gas, ya comprimido, a un depósito situado en el exterior del edificio de siete metros cúbicos de capacidad en el cual se acumulaba el fluido a una presión de 20 kgs por centímetro cuadrado.
De los citados depósitos acumuladores partía la tubería maestra de conducción del fluido que lo llevaba hasta las bocas de distribución o carga de los coches, colocadas en las entrevías o en los andenes de la estación.
La carga de los depósitos de los coches se efectuaba por medio de mangueras flexibles reforzadas al exterior que terminaban en un lado en un aparato de enchufe a presión, y en el otro en un aparato de unión a rosca con el extremo de la cañería de alimentación del depósito del coche.
Estas instalaciones compresoras se fueron abandonado por las Compañías con el paso del tiempo, prefiriendo el gas de hulla que se encontraba en la mayoría de poblaciones importantes y efectuar el suministro del mismo de forma directa, toda vez que el citado gas de hulla prestaba unos buenos servicios en la iluminación y evitaba el importe de una de estas instalaciones .

Los coches
Cada coche llevaba sujetos longitudinalmente debajo del piso o encima del techo uno o varios depósitos cilíndricos de acero de diferente capacidad según el número de luces que ha de alimentar y el número de horas para el que ha de estar surtido. En ellos se almacenaba el gas comprimido a una presión de 15/20 kgs.
Estos depósitos o depósito se alimentaban por medio de las bocas de carga del coche que estaban fijadas una a cada lado del bastidor.

El manómetro de doble cuadrante llevaba una placa que indicaba el número de horas durante las cuales el alumbrado podía ser asegurado con la cantidad de gas correspondiente a un kg. de presión. En los coches que tenían alumbrado para treinta horas, por cada kilogramo correspondían dos horas. Y en los coches que tenían alumbrado para treinta y seis horas, a cada kilogramo correspondían dos horas y media.

En color rojo la situación de los depósitos de gas

Las linternas en número variable, según la clase y tipo del coche, iban colocadas en el techo, como para el alumbrado de aceite.
Los mecheros eran de incandescencia, con manguito normal o invertido y eran todos del mismo tipo, salvo que unos llevaban una llave de manejo individual, que quedaba al alcance de los viajeros, y otros no*.

Los modelos
Como se ha dicho anteriormente las compañías dispusieron de unas series de vagones especializados para el transporte de este gas. Vagones que enganchados en los trenes de mercancías eran repartidos a lo largo de toda la red en estaciones estratégicamente situadas para poder rellenar los depósitos de los coches en las paradas que se efectuaban.

Estos vagones –posiblemente los hayáis visto abandonados en alguna que otra estación hasta no hace muchos años- estaban formados por una plataforma sobre la que descansaban, uno, dos o tres depósitos, según la compañía de origen y fabricante, apilados unos encima de otros y pintados de color plata o gris con indicaciones sobre sus laterales.
Eran vagones tanque donde se introducía el acetileno a presión en la planta de almacenamiento y compresión, y desde los que se procedía al llenado de los depósitos que los coches tenían al efecto en el techo.
Para la confección de los modelos que aquí se representan se ha partido de dos fuentes diferentes.

Estación de Alicante Término (ex MZA) composición variopinta de estos vehículos adaptados como reserva de gas-oil para locomotoras

Estación de Zamora, un par de vagones para gas adpatados como cisternas

Detalle de la caja de grasa, suspensión y soporte. Estos aspectos son siempre bienvenidos por el modelista

Un pariente cercano. Vagón para el transporte de gas de los ferrocarriles austriacos

El modelo en origen.
Así el modelo de color gris, es una referencia de Marklin, el cual representa bastante fielmente una de estas unidades. Las actuaciones efectuadas al respecto lo son por ver de conferirle el aire ibérico de nuestros vagones. Así se le ha dotado de manga de freno, en ambos testeros, sustitución de las cajas de grasa de origen por una de J’S models, e incorporación de depósito de vacío y freno con timonería de igual tipo.
Los ejes de origen han sido sustituidos por unos de Electrotrén, a los que previamente se les ha reducido la pestaña de origen ganando en realismo. No olvidemos que el diámetro a escala de las ruedas reales de que van dotados los vagones reales es de 11’5 mm., de diámetro, (1 metro real), y esto se nota cuando los modelos que se comercializan en la actualidad, no se sabe bien por que causa (posiblemente abaratamiento de costes y unificación por parte del constructor sin tener en cuenta las características propias del modelo), vienen dotados de ruedas de entre 9 y 10 mm., de diámetro totalmente inapropiadas incidiendo en la altura del modelo.
Con un pintado en negro satinado de los bajos, y de gris claro los depósitos daremos por terminada la pieza.

Una sencilla rotulación será suficiente para proceder a darle el alta en nuestra explotación y a partir de este momento habremos introducido un elemento más en la misma.

El modelo reciclado.
El segundo modelo corresponde al vagón construido en su día por la Cía., de Andaluces para este cometido.
El modelo que aquí se representa es anterior en el tiempo al modelo antes citado y corresponde a una construcción personal de hace años.
Su realización responde al sistema básico utilizado para la construcción de modelos.
Así sobre una chapa de latón de 0’4 mm, de grosor y de las dimensiones de la fig. 1 soldaremos las dos piezas (2) largueros de latón en perfil de U de las medidas indicadas sobre las líneas discontinuas quedando un interior libre entre ellas de
A continuación soldaremos los dos testeros sobre las que previamente habremos practicado los agujeros para la colocación de los topes.


Para la colocación de los soportes de los ejes (cajas de grasa y ataguías) podremos utilizar, o bien los antiguos soportes metálicos que Electrotrén suministraba o bien nos los fabricaremos por medio del dibujo donde se indica su desarrollo.
Una vez confeccionados procederemos a soldarlos entre el espacio que nos han dejado los largueros y sobre el eje imaginario que se indica.
Con la colocación de los topes, mangueras de freno y cajas de grasa (J’S, Lemabo, Weinert, etc) tendremos la base terminada.
Los depósitos en número de tres en mi caso se confeccionaron por medio de sendos trozos de tubo a los que se les taparon sus extremos siendo posteriormente lijados y afinados.
La confección de las cunas en que reposan los depósitos no tienen problema alguno estando realizadas en madera.
Una vez realizados los depósitos y sus correspondientes cunas pasaremos a su montaje con lo que daremos por terminado el modelo.
En el momento de la construcción de este modelo, y a pesar de estar dotado de tubería de intercomunicación de vacío, se pensó en dotarlo desde el punto de vista modelístico de freno de galga. Para ello se confeccionaron las correspondientes piezas con el fin de recrear este elemento tan ferroviario en un vagón, el cual raramente o casi nunca suele ser reproducido. (El artesano Huet dispone de este elemento a la venta)
El modelo que aquí se representa lo es en el último período de vida útil de estos vagones. Pues Renfe una vez eliminada la iluminación por gas no los desguazó todos. De hecho iniciaron una segunda vida como depósitos de gas-oil para las locomotoras diesel. De ello hay buenas pruebas en innumerables estaciones que contaban con reserva de locomotoras siendo este el sistema utilizado para el almacenamiento y posterior distribución del combustible.
Así nuestro modelo, en un grado mayor o menor de decrepitud podrá estacionarse en una vía muerta de nuestra instalación y suministrar gas-oil a las locomotoras.
Como se puede ver, toda una forma de recrear la realidad de nuestro ferrocarril.

La caseta de compresión.
En mi caso se ha partido de un pequeño edificio de la marca Jouef que tenía sin darle utilidad alguna.
Como quiera que algunos de estos edificios están a escala 1/90 e incluso a 1/100 resultan ideales para poner en un segundo término de nuestra instalación aumentado de esta forma el punto de fuga del conjunto y creando la ilusión óptica de una mayor profundidad.
Para ello lo único que he realizado ha sido aplicarle un cambio de color, y “asignarle” la función de caseta de compresión.
Queda entendido que con el esquema que aquí se publica cualquier aficionado podría construirse uno de estos edificios y dotarlo de aquellos elementos externos -depósitos- que identificaban de forma plena cual era el cometido de dicha instalación.

La caseta de bombas se puede confeccionar a partir de un edificio con carácter ferroviario (antigua casita de Jouef)

Conclusión
De esta forma el precedente trabajo recoge de un mismo tema tres aspectos, diferentes pero debidamente relacionados entre ellos.
Así, tenemos la construcción de uno de estos vagones depósito de gas, que podremos representar, bien en su época inicial, es decir cuando transportaban gas, o bien ya en su época final cuando Renfe los asignó a la tarea de meros depósitos de gasóleo desde los cuales se suministraban las locomotoras en las pequeñas reservas o puestos.
La siguiente actuación sería el dotar a alguno de nuestros coches de viajeros, tanto de ejes como de bogies de los característicos depósitos circulares en el techo de almacenamiento del gas. Actuación sencilla donde las haya, pues únicamente precisa de unos pequeños tubos (plástico o latón) debidamente cerrados en sus extremos y un pequeño hilo de 0’5 mm de grosor que nos imitará la conducción y distribución por el techo del vagón.
Finalmente para aquellos que se quieran introducir en la construcción de edificios tienen aquí una buena oportunidad de hacerlo, toda vez que el edificio en cuestión, es de una gran sencillez y de una gran facilidad de realización.
Espero que con lectura de estas líneas se animen en la realización de alguno de los aspectos arriba comentados, y de esta forma se conozcan aspectos desconocidos e históricos de la aplicación de la tecnología en nuestros ferrocarriles.

*Se incluyen una serie de diagramas a los efectos de ver la situación de los depósitos de gas sobre el techo de los coches para su transposición modelistica.

Vicent Ferrer

Denia la tardor de 2008

MISCELÁNEA FOTOGRAFICA

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